Educación pública de calidad: un regalo que nunca falla

Educación pública de calidad: un regalo que nunca falla

Llega la época de los exámenes, esa estación del año que para algunas personas pertenece al pasado remoto y para otras está a dos cafés con Redbull bien fuertes. Ya sea por hijos, sobrinos, conocidos o incluso las noticias, el ambiente está un poco cargadito y huele mucho a boli, tippex, papel y lágrimas. Yo no me acuerdo de nada de mi selectividad: ni de lo que estudié, ni de cómo fueron los exámenes, ni de las aulas, ni de las preguntas, ni de absolutamente nada. Mi cerebro ha decidido archivarlo como experiencia traumática o como algo irrelevante, y no me quejo.

Y aunque a ti te pase lo mismo que a mí, o simplemente no lo recuerdes porque ya ha pasado demasiado tiempo y han pasado demasiadas cosas y anda que no ha llovido ni na’, te aseguro que vas a querer volver al instituto y ser la morra de los plumones (sí, yo también acabo de aprender ese concepto nuevo) solo por lo que tenemos en Gnomo.

Este año también, en la Comunitat Valenciana, los profes han salido a las calles porque eso de intentar enseñar a 30 personas en un aula mientras rellenas papeles infinitos con un salario de risa no es por vocacionalidad mágica, quién nos lo iba a decir. Así que, aunque quizás este curso lo que más necesita el profesorado es un abrazo y, ejem, mejoressalariosmenosburocraciayratiosmashumanas, ejem, nosotros hemos traído algunas cosillas bonitas para agradecerles sus esfuerzos.

Detalle de los calcetines Profe moles molt a cuadros de colores con la puntera morada

 

Regresar al blog

Deja un comentario