El Año de la Rata

¡Feliz año nuevo! 

No, no nos hemos vuelto locos y estamos viajando al pasado. ¡Es que dentro de muy poco comienza el nuevo año chino! ¿Cómo? ¿Que no sabes de qué va el asunto? A esto hay que ponerle remedio ahora mismo.

Para empezar has de saber que el año nuevo chino es el más cuqui del mundo. Ahá, cuqui de verdad. Luego entenderás por qué. 

La celebración del nuevo año depende del calendario lunar, por lo que puede variar entre el 21 de enero y el 20 de febrero. Cada año que comienza se rige por 12 signos del zodiaco que son nada más y nada menos que… chan-chan-chaaaan… ¡animales bonicos! Bueno, unos más que otros, esa es la verdad.

Según el calendario chino este año 2020 es el año de la rata. Así a priori no suena muy esperanzador, pero has de saber que en la cultura china la rata se asocia a una personalidad honrada, trabajadora, familiar y nada despilfarradora. ¿A que ya no suena tan mal?

Dicho esto te estarás preguntando por qué animales y no constelaciones. O nombres de plantas. O de filósofos chinos (como Confucio, que inventó la confución, ya tú sabes). Pues sigue leyendo y sabrás la respuesta.

Año de la rata

La Leyenda del Emperador de Jade


Cuenta la leyenda que el Emperador de Jade, amo y señor del reino de los cielos, invitó a todos los animalitos habidos y por haber a su fiesta de cumpleaños. Cuantos más mejor, que se note el poderío. 
Como el emperador era un tío sanote decide animar la fiesta organizando una carrera en la que participasen todas las fierecillas. ¿El premio? ¡Un millón de monedas de oro y un palacio de... NO! 

Al bueno del emperador no se le ocurre otra cosa que premiar a los doce primeros animales que lleguen incluyéndolos en... ¡un calendario zodiacal! ¡¿Pero qué broma es esta, señor emperador?! Claro, muchos se rajaron y dijeron que no participaban. Que sudar para nada no merecía la pena.

De todos los animales que acudieron a la llamada solo se echaron a la aventura un buey, una serpiente, una rata, un conejo, un dragón, una oveja, un perro, un cerdo, un tigre, un caballo, un mono, un gato y un gallo. Dicho así parecen muchos, pero piensa en todos los animales que habitan el universo.

El día de la carrera madrugaron un poquito y desayunaron tostadas con aguacate y huevo pochado, que tiene mucha proteína y grasa de la buena. 

El tigre salió el primero raudo y veloz junto con el conejo. El buey se lo tomó con filosofía y se iba parando a comer hierba de vez en cuando junto al caballo y la oveja. El cerdo encontró una charca de barro y se quedó dándose un baño de lo más relajante. La rata con sus patitas cortas hacía lo que podía, la pobre. El gato la seguía de cerca porque estaba enamorado en secreto. 

Tras unas horas de caminata y a punto de llegar a meta encuentran un río que atraviesa de parte a parte la senda. ¡Mecachis en la mar! Todos los animales bordean el río lo más rápido posible excepto el buey (que seguía comiendo hierba como buen rumiante), la rata y el gato amoroso.

El buey, al darse cuenta que ha perdido la noción del tiempo entre bocado y bocado, decide hacer trampas y atravesar el río. La rata aprovecha la ocasión y se sube encima para atravesarlo con él. ¡Qué culpa tendrá ella de tener las patitas tan cortas! El gato, que solo quería estar cerca de la rata por amor, se sube también. La rata se asusta y le da una patada "sin querer" haciendo que el señor gato caiga al río y sea arrastrado por la corriente. 

El buey y la rata llegan a las puertas de palacio antes que nadie. La rata, muy astuta ella, salta como un resorte del buey y corre a los pies del emperador dejando al buey en segundo lugar. ¡La rata ganadora! ¡Viva la rata! 
 

Clasificación general


Poco a poco fueron llegando el resto de animales que se habían dispersado un poco por el camino. El orden de llegada fue tal que así: la rata, el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la oveja, el mono, el gallo, el perro y el cerdo (la charca fue su perdición). El pobre gatito participó pero solo consiguió un chapuzón y acabar con el corazón roto.

El emperador les recibió con mucha comida, algún refrigerio y muchos farolillos rojos. También les dio un sobrecito rojo con alguna que otra monedita, para que se comprasen chuches. A partir de aquí, cada vez que leas rojo, CHUPITO.

Finalmente el emperador designó a cada animal una posición en el calendario chino y les dio un besito.

 

Alguna curiosidad más


ORDEN EN LA SALA. Para empezar el nuevo año con buen pie hay que dejarlo todo bien recogidito y limpito. Metafórica y literalmente. Se ordena la casa y se deja como una patena para decirle sayonara, baby a la mala suerte y recibir el nuevo año como se merece.

TODO AL ROJO. Cuenta otra leyenda popular que una tela roja consiguió ahuyentar a la bestia Nián, un animal feroz que tenía atemorizada a la población cada vez que invadía sus tierras en busca de comida durante el invierno. Es por eso que en la cultura china este color tan pasional simboliza la prosperidad y la buena suerte. Se utiliza para decorar los hogares durante esta festividad y atraer las buenas vibras. ¿Te suenan esos farolillos rojitos tan monos? 

EL SOBRE DE LA FELICIDAD O LAS "ESTRENAS" CHINAS. Si alguien te entrega un sobre rojo (¿cuántos chupitos llevas ya?) en esta época del año cógelo, guárdalo sigilosamente en el bolso y ¡sal corriendo! Dentro del sobre hay dineritos. La cantidad dependerá de lo sana que esté la economía del que regala. Pero, oye, a caballo regalado...

Año nuevo chino en Gnomo

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