La cinta de mezclas de tu ex como nunca antes la habías escuchado

La cinta de mezclas de tu ex como nunca antes la habías escuchado

No, es que si no has venido a Gnomo en los últimos días te has perdido el espectacular fenómeno de verme bailar por las escaleras berreando Shakira una media de tres veces a la hora. Shakira la de verdad, la buena, la de antes. SUERTE QUE HEREDÉ LAS PIERNAS FIRMES PARA CORRER SI UN DÍA HACE FALTA. Y es que cada vez que enseñamos el nuevo reproductor de cedés que hemos traído empieza a sonar Suerte y yo pego un bote y me pongo a menear caderas y a la becaria de la isla de la Reunión que tenemos, tan seria ella y tan formal, se le ponen los ojos como platos y flipa con que la jefa no deje de hacer gorgoritos CONTIGO, MI VIDA, QUIERO VIVIR LA VIDA.

Yo que tengo un punto Marikondiano y he sido siempre de guardarlo todo hasta que me da por tirarlo todo con la misma pulsión, doy gracias a mi propia psique porque nunca le diera el avenate de deshacerse de los CDs, ni de las cintas de cassette. Ahora, igual que los olores te llevan a otras épocas, las canciones de los noventa me están quitando años de encima a puñados. Extremoduro son mis magdalenas de Proust.

Cuatro cosas viejunas hemos traído de Hong Kong guiados por un sentido arácnido y por una ilusión noventera que a cualquier cuarentona que se precie le produce darle al play en un aparato que no sea el móvil. Me consuela pensar que mi hijo de 13 años y sus amigos, ergo savia nueva, también entran en la espiral de lo analógico con fuerza y desatino. Y que la oferta musical no se limita a las cintas y cedés salvados de la quema, sino que ahora los grupos vuelven a sacar sus temas en formatos DE VERDAD.

Reproductor de cedés con bluetooth

Como antes, pero mejor. Un discman que no salta ni tienes que tener integrado en otro cacharro. Transparente, independiente, monísimo. Puedes usarlo con pilas, con cable o con pilas recargables que puedes recargar “in situ” con un cable también. Está todo pensado. Además, es como un transformer: puedes ponerle la tapa transparente y escuchar tu música a través de cualquier dispositivo bluetooth (auriculares o altavoz) mientras ves cómo da vueltas tu discazo (Y SI ME QUEDAS TÚ, ME QUEDA LA VIIIIIIIDAAA). O, y esto es un gran o, puedes cambiar la tapa transparente por el altavoz y que empiecen las tonadillas a sonar en tus propias manos. Una maravilla.

Reproductor de cintas de casette con bluetooth

Me niego a empezar el ciclo de buscar cómo se escribe la palabra casete cada vez que voy a escribirla. Es una batalla que ya perdí, así que tendrás que soportar que la escriba cada vez de una manera diferente. Frustraciones aparte, este cacharrito sirve exactamente para eso, para que las cintas y los bolis bic vuelvan a ocupar una parcela importante de tu vida. La cinta de mezclas de tu primer novio como nunca antes la habías escuchado. Y esto no es broma, ¿te acuerdas cuando decían que la cinta de cassete era el mejor soporte, el de más calidad? Pues tenían razón esas personas. Escucha tus cintas viejas o nuevas directamente en el reproductor o manda el audio por bluetooth a cualquiera de tus dispositivos para comprobarlo. Además, esta locura no cesa: el reproductor incluye una cinta fake que es en realidad… ¡un receptor bluetooth! Esto quiere decir que, igual que puedes mandar sonido a tus altavoces, puedes hacer el camino inverso: enviar tus listas de Spotify (o de Bandcamp o cualquier música que tengas en el móvil) a tu reproductor de casettes.

Walkman con bluetooth

Walkwoman para mí. Transparente y con un sonido excepcional. En serio, llevamos meses de scavengers de mercadillo y hemos comprado como 10 walkmans diferentes porque bananas. Absolutamente ninguno sonaba bien. Le decíamos a nuestro hijo que había que amarlos así, que era la poética de lo analógico… Bullshit. ÉSTE SUENA DE LUJO. Ya se lo hemos regalado por su cumple para compensar tanto tiempo de no entender las letras de los grupos punk, claro. Igual que con sus hermanas, la música que suene en el walkman puede salir por unos cascos normales y corrientes o a través de cualquier bluetooth que emparejes sabiamente.

Cámara de fotos de carrete

Last but not least: una cámara de fotos de carrete. Ni más ni menos. Si quieres capturar pocos momentos, pero buenos, en vez de tener 560 teras de almacenamiento en un servidor que probablemente pertenezca a Amazon o a Google y ocupe un cacho de desierto enorme en el que podrían vivir felizmente arañas y serpientes y no lo hacen porque te pareció monísima la presentación de un plato en un restaurante en el que comiste en 2016. Jajaja, no mujer, que no hemos venido a que te sientas culpable. Pero sí, hacer fotos, olvidarte de ellas, llevar a revelar el carrete, que te lleguen en papel, montar el álbum de la escapada con amigas, enseñarlo, regalar copias… Tiempo de calidad, ilusión y que esos buenos recuerdos se hagan bolitas luminosas que se anclan en el cerebro como las que salen en la película de Inside Out.


Un pequeño final para pedir disculpas por enrollarme tanto, pero es que, you know, la emoción es una cosa incontrolable. Y después de años que me da hasta rabia ponerme música porque tengo que pasar más tiempo enganchada a la pantalla, esto me tiene bruta ciega sordo muda, la verdad. Con esto y un caderazo me despido. Otro día hablo de Oasis y de Extremoduro, que de momento sigo de luto.

SABES QUE

ESTOY A TUS PIES

Regresar al blog

Deja un comentario