
Toc, toc… ¿Ya es tarde para hablar de propósitos de Año Nuevo? Yo creo que no. Sobre todo porque no quiero hablar de propósitos típicos que cada año repito y espero cumplir (oye, nada en contra de eso). Me apetece hablar de los no-propósitos. Como los de Virginia Woolf del 1931. Dice así:
“No tener ninguno. No estar atada. Ser libre y amable conmigo misma. A veces leer, a veces no leer. Salir, sí, pero quedarme en casa a pesar de que me inviten. En cuanto a la ropa, creo que compraré una buena”.
Es que casi cien años después de que Woolf escribiera estas palabras, no puedo estar más de acuerdo. O sea, basta ya de sentirme mal por no leer cuanto tenía planeado, o por beberme una cerveza cuando dije que iba a evitar las calorías vacías, o por no cumplir a rajatabla el objetivo x que se inventara mi cabeza a las tantas de la madrugada (que es cuando normalmente se me ocurren esas brillantes ideas con las que mi yo del futuro, luego, tiene que lidiar).

Por eso este año paso olímpicamente de rutinas perfectas, y versiones “mejoradas” de mí misma. Este año quiero aburrirme, intercambiar, aflojar…
Bueno, dicho esto, aquí van algunas ideas que rondan mi cabeza acorde a todo este discurso y filosofía Byung-Chul Han-esca.

-
Aburrirme. Mirar por la ventana. Escribir mi nombre MUY LENTAMENTE.
-
Hacer ambientador casero. ¿Con qué? Con una naranja y una ramita de canela. Una olla. Agua. Lo juntas, lo hierves, lo dejas chup-chupeando. La casa te huele genial.
-
Leer. Pero desde 50 sombras de Gray hasta El Libro de la Selva. Leer sin vergüenzas, leer lo que más me apetezca. Leer y dejar de leer si me aburro.
-
Contarle mis mie*das a mis amigos en persona, no por whatsapp. ¡¡Ocupar y demandar terceros espacios en mi ciudad!!
-
Salir a pasear sin cascos y sin móvil.

Así que no, no tengo grandes proyectos ni propósitos para este año. Porque no soy un proyecto, soy una mente y un espíritu que vive dentro de un cuerpo a veces cansado, a veces irritado, a veces conmocionado, a vecesavecesaveces… A veces todo eso ya es suficiente.
Como escribió Steinbeck en Al Este del Edén: “Y ahora que no tienes que ser perfecto, puedes ser bueno”.
¡Y como siempre, encuéntranos en la calle Cuba o calle Alta en persona, o en tus momentos de scrolleo intenso (¡sin culpas y sin vergüenzas!), en Instagram, TikTok, Youtube!
¡Feliz año y felices no-propósitos nuevos!