Si vienes por el barrio...

Si vienes por el barrio...

Bueno, y si no vienes también, que con Internet llegamos a todas partes. El caso es que esta semana, además de cocinar arroces, hacer exámenes y celebrar cumpleaños, ha habido hueco para recibir novedades en la tienda. ¡En las tiendas! Siempre se me olvida que ahora tenemos dos criaturitas que requieren atención y que me tienen tan agotada como una recién parida. Pero no hay que dejarse llevar por el pánico: el paseo entre una y otra es de los más bonitos de Valencia (míralo en Google Maps si no te lo crees), tengo un ficus más feliz que una perdiz y ya le vamos pillando el rollo a esto de estar en dos barrios. ¡Ahora tenemos vecinos majos por partida doble!

Seguro que sabes que Russafa es, desde hace unos añitos, el barrio que no te puedes perder en Valencia. Multicultural, alegre, lleno de bares y restaurantes de moda... ¡Pero hay vida más allá de la noche! Este antiguo jardín árabe está llenito de comercios familiares (ejem, ejem), colegios, librerías, parques, el magnífico mercado... ¡Hasta tenemos nuestro propio teatro!

En este nuevo mapa, el artista Mike Hall señala todos los imprescindibles del vecindario, los casales falleros y además nos explica las personalidades que hay detrás de algunos de sus lugares más importantes, como la calle Literato Azorín, el parque Manuel Granero o el cole Alejandra Soler.

Laura Ortiz la conocimos hace ya años por sus dinosaurios espaciales. Ahora por fin ha dado el paso al freelancismo y ha vuelto cargada de color con sus tarjetas, postales y láminas. Esta diseñadora valenciana ha convertido su pasión en su trabajo y compagina sus viajes por el mundo con la creación de una obra gráfica vibrante, combo que la mantiene inspirada, feliz y de mente abierta. Nos flipa que lo mismo te haga unas felicitaciones de cumple loquísimas y surrealistas que te endiñe unas naranjas o unas gildas a la acuarela de lo más realistas.

Ya sabes que por aquí somos fans de todo lo que se coma, pero esta vez, lo sentimos, todo es un engaño. Lo que ves arriba no se come, ni siquiera se masca, ni se bebe ni se zuga. Son calcetines. Quizá te estés preguntando… “¿¡Pero qué magia es ésta!?” O quizá eres imperturbable a este shock. Lo que es seguro es que los calcetines en sí son CHU-LÍ-SI-MOS y que el packaging es perfecto para regalar a tu amigo más gourmet.

Desde su entrada en Japón procedente de la China imperial alrededor de un milenio antes de Cristo, el pai pai no se ha caído de manos niponas un instante. Como símbolo de estatus, para taparse la cara y preservar el decoro, para avivar el fuego mientras asan anguilas o para enfriar el arroz. Pero sobre todo, sobre todo, para combatir el bochornazo que hace en la isla en verano. Esta versión que te traemos hoy es el primo hermano plegable. Con colores de atardeceres bajo los almendros, hecho de bambú y papel y súper compacto para poder llevarlo en cualquier recoveco y sacarlo para la misión que le encomiendes.

Y así, fresquita y contenta, te dejamos hasta la semana que viene, que volveremos para contarte con más detalle los sitios que más nos gustan del paseo de Gnomo a Gnomo (y tiro porque me toca). ¡No te lo pierdas!

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