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¿No son todos los gatos artistas experimentales en cierto modo?
Irene Bofill le da a esta gata la personalidad de Yayoi Kusama, una artista total japonesa que emigró a EEUU después de la guerra mundial y se convirtió en pionera en movimientos de arte moderno como el Pop o el minimalismo. Un poco más tarde, inmersa de lleno en el movimiento hippie, le dio por pintar lunares de colores estridentes en los cuerpos desnudos de sus modelos.
Irene Bofill es una ilustradora nómada que vive sobre ruedas dando forma a personajes con un punto surreal inspirados en el mundo onírico, la naturaleza y la poesía visual.
Medidas: 21 x 29,7 cm (A4).
Diseñada e impresa en València, donde todos los gatos no son pardos.
